Anatomía de un argumento
Premisas, conclusión, y la diferencia entre válido y verdadero. · 5 min de lectura
Un argumento tiene premisas (lo que se da por bueno) y una conclusión (lo que se pretende demostrar). El primer ejercicio ante cualquier discusión es separarlas: la mitad de los desacuerdos se disuelven al ver que la conclusión no se apoya en nada.
Válido y verdadero no son lo mismo. Un argumento es válido si la conclusión se sigue de las premisas, aunque las premisas sean falsas. Y es sólido si además las premisas son verdaderas. Para tumbar un argumento puedes atacar la validez o atacar las premisas: son dos ataques distintos.
- Deducción: si las premisas son verdad, la conclusión lo es necesariamente.
- Inducción: las premisas hacen probable la conclusión, pero no la garantizan (todos los cisnes que he visto son blancos…).
- Abducción: la mejor explicación disponible. Es lo que hace un médico o un detective.
Ejemplos resueltos
Léelos tapando los pasos e intentando adelantarte: explicarte a ti mismo cada paso antes de verlo es lo que convierte el ejemplo en método (autoexplicación).
«Todos los gatos vuelan. Micifuz es un gato. Luego Micifuz vuela.»
- 1¿La conclusión se sigue de las premisas? Sí.
- 2¿Son verdaderas las premisas? No.
Válido pero no sólido: se ataca la premisa, no la lógica
Ahora la práctica
Aplícalo inmediatamente: la teoría sin uso se evapora. Estas respuestas cuentan igual que las de una sesión normal, así que el calendario ya recogerá lo que salga bien y lo que no.