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Decidir mejor: los sesgos que más cuestan

No se eliminan, pero se pueden desactivar con procedimientos. · 5 min de lectura

Los sesgos no son fallos de inteligencia: son atajos que funcionan casi siempre y fallan de forma sistemática en ciertas situaciones. Como son predecibles, se pueden contrarrestar con reglas, no con fuerza de voluntad.

  • Confirmación: busca deliberadamente el mejor argumento en contra antes de decidir.
  • Anclaje: haz tu estimación antes de oír la cifra del otro.
  • Disponibilidad: pregunta por frecuencias reales, no por ejemplos memorables.
  • Exceso de confianza: da intervalos («entre 3 y 6 semanas») y anota tus predicciones para revisarlas.
  • Coste hundido: decide solo con lo que queda por delante; lo gastado no vuelve.
  • Falacia de planificación: usa datos de proyectos parecidos, no tu intuición optimista.

Dos herramientas que funcionan

Pre-mortem: antes de lanzarte, imagina que ha salido mal y escribe por qué. Aparecen riesgos que el optimismo tapaba.

Checklist: para decisiones repetidas, una lista escrita gana a la memoria y al criterio del momento.

Ejemplos resueltos

Léelos tapando los pasos e intentando adelantarte: explicarte a ti mismo cada paso antes de verlo es lo que convierte el ejemplo en método (autoexplicación).

Llevas 2 horas en una película mala y quedan 40 minutos

  1. 1Las 2 horas ya no se recuperan decidas lo que decidas.
  2. 2La única pregunta es qué prefieres hacer con los próximos 40 minutos.

El tiempo invertido no es un argumento para seguir

Ahora la práctica

Aplícalo inmediatamente: la teoría sin uso se evapora. Estas respuestas cuentan igual que las de una sesión normal, así que el calendario ya recogerá lo que salga bien y lo que no.